Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
No hay refrán que no sea verdadero.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
El que come y no da, atragantado morirá.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Se goza más amando que siendo amado
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Perro viejo no ladra en vano.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
El que no arriesga, no pasa el río.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Campo florido, campo perdido.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
No hay bestia que no brame en su guarida.
La prisa es la madre de la imperfección.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Pan duro, pero seguro.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Amor no quita conocimiento.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
El dolor del viudo es corto pero agudo