El buey pace donde yace.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
El que muere, se libra de lo que debe.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Más perdido que un moco en una oreja.
Quien tiene bestia y anda a pie, es más bestia que él.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
No solo de pan vive el hombre.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Hierba mala nunca muere.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Ahora adulador, mañana traidor.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
El buey solo bien se lame.
A palabras necias, bofetones.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
Lo barato, sale caro.
Hombre casado, burro domado.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Más mato la gula que la espada.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Non hai peixe coma o porco.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.