Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Favorecer, es por norma perder.
Arena y cal encubren mucho mal.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
A mucho hablar, mucho errar.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Llevar agua al mar.
Con afán ganarás pan.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
No te metas en querellas ajenas.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Hasta ajustar, regatear.
El que no pierde, algo gana.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Inclinar la balanza.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
A la mujer y a la mula, vara dura.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Casa de mantener, castillo de defender.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Para presumir hay que sufrir.
Vive y deja vivir.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.