Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
De chica candela, grande hoguera.
Limando se consigue de una piedra una aguja
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Hablando nos entendemos.
A buen bosque vas por leña.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
El padre para castigar y la madre para tapar.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Dos capitanes hunden el barco.
Atáscate, que hay lodo.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Hombre osado, bien afortunado.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Cuentas viejas líos y quejas.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
Vive cantando, muere llorando.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Fue sin querer...queriendo.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
De la panza sale la danza.
Quien duerme no coge liebre.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Arma de Dios es Cristo.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Cuando la vela azota al palo, malo.
A chico pié, gran zapato.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.