Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Lo que más se quiere, presto se pierde.
No gastes pólvora en gallinazos.
La ambición mató al ratón.
A chico pié, gran zapato.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Ve tu camino para no tropezar.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
A fullería, cordobesías.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Al mal paso, darle prisa.
El fraile, la horca en el aire.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
El que porfía mata venado.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
El que la sigue la consigue.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
El hombre propone y Dios dispone.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Por San Martín deja el cerdo de gruñir.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
El ojo quiere su parte
Mujer moza y Viuda, poco dura.
El comedido sale jodido.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
El muerto en la guerra no sacó ningún provecho.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
El que rompe, paga.
Quien aprisa asa, quemado come.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Quien no madruga, no caza boruga.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.