Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Alma sin amor, flor sin olor.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
En verano hasta el más seco suda.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Dura el nombre más que el hombre.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
La leche cocida, tres veces subida.
Palabra de boca, piedra de honda.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Puta y fea, poco putea.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
El que duerme con niños amanece mojado.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
La reputación dura más que la vida.
En Abril, aguas mil.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Es más vago que la quijá de arriba.
Es como el basurero que quema por debajo.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
En casa llena no hay mujer mala.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.