Las cosas importantes quedan en el cajón.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Poco a poco se anda lejos.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Vecina de portal, gallina de corral.
De casa del abad, comer y llevar.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
La fantasía es la loca de la casa
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Sayo que otro suda, poco dura.
Caer para levantarse, no es caer.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
La edad de oro nunca es la presente.
Alcanza, quien no cansa.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Jugar y pasear solo por recrear.
Malos humores salen con buenos sudores.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Con una rueda, no anda una carreta.
Más vale tuerta que muerta.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.