Sirva de algo mientras se muere.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
El buen enero, frío y seco.
Los burros se buscan para rascarse.
Mudarse por mejorarse.
Como quitarle el poto a la jeringa.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Quien desparte lleva la peor parte.
Cada día olla, amarga el caldo.
De bajada todos los santos ayudan
El que persevera triunfa.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
El deseo hace hermoso lo feo.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
El que se convida, fácil es de hartar.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
A pan duro, diente agudo.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Las obras, con las sobras.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Saliste de Guatemala y te metiste en Guatepeor.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Por el interés te quiero Andrés.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
A la mujer y al mulo, en el culo.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Vive y deja vivir.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
El que sigue la caza, ése la mata.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
El mundo no va a encontrar huelga por solo decir ?paz?.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
A cada cosa le llega su tiempo.
Fue sin querer...queriendo.