Carne de cochino, pide vino.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Donde no hay, pon y encontrarás.
A cada día su pesar y su esperanza.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Más moscas se cazan con miel que con hiel.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Amor con hambre, no dura.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
El juez que toma, presto es tomado.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Ni vive, ni deja vivir.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Cada uno halla horma de su zapato.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
A consejo de ruin, campana de madera.
Hablar con el corazón en la mano.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Pon y te llamaran gallina.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Mala yerba, mucho crece.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Quien vende barato vende doblado.
Me hizo sudar la gota gorda.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Me dejó como la guayabera.
Buena fama, hurto encubre.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Hablar en plata blanca.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
A mala suerte, envidia fuerte.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.