Más vale muerte callada que desventura publicada.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Nunca viene una desgracia sola.
Más vale oler a asno que a muerto.
El miedo no anda en burro.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Más vale tuerta que muerta.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
La ira es locura el tiempo que dura.
Pájaro viejo no entra en jaula.
A lo que no puede ser paciencia.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Llevar adarga para viivir vida larga.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Entre más apuro menos prisa.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Tú no llevas vela en este entierro.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
La prudencia nunca yerra.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.