Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Al que quiera saber, mentiras a él.
La mentira sale por la punta de la nariz.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
El vino no tiene vergüenza.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
La impureza, pesa.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
A quien vela, todo se le revela.
Si prometes y no das, mal vas.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
De persona palabrera, nunca te creas.
Palabra de boca, piedra de honda.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
El vino es la ganzúa de la verdad.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
El que presta, a pedir se atiene.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.