Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Ama profunda y apasionadamente.
Si hay miseria, que no se note
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
La primera impresión es la que cuenta.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Burla pesada, en veras acaba.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Dar con la puerta en la cara.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Hacienda de pluma, poco dura.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Dar la callada por respuesta.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Amor por cartas son promesas falsas.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Al agradecido, más de lo pedido.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Cada uno dice quién es.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.