La confianza mató a su amo.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
La madurez solo se vive una vez.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Conócete a ti mismo.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Boca sucia no habla limpio.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
A quien dan, no escoge.
Hablar más que lora mojada.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Más vale la seguridad, que la policía.
El amor puro es mejor con algo de puro amor.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
La sola bravata, no hiere ni mata.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Nunca te apures para que dures.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Cada cosa tiene su precio.
La soledad no trae felicidad.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Carne a carne, amor se hace.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.