Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Nadie da nada a cambio de nada.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
No hables por boca ajena.
Principio quieren las cosas.
Con el ingrato, no tengas trato.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Hechos son amores y no buenas razones.
Por unas saludes, no te desnudes.
Pasar amargura por ganar hermosura.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Ni agradecido ni pagao.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
La verdad padece, pero no perece.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Del favor nace el ingrato.
La mejor palabra es la que no se dice.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
En la duda, ten la lengua muda.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Haz bien y no acates a quien.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.