La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
A marido ausente, amigo presente.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
El borriquito delante, para que no se espante.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Del mal, el menos.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Primero es la camisa que el sayo.
Malo por malo, mi mujer es buena.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Dinero guardado, barco amarrado.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Por San Martín, trompos al camino.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Son cáscaras del mismo palo.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Para muestra basta un botón.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Mal me huele, quien mucho huele.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Nunca se debe tirar piedras arriba cuando se tiene techo de cristal.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Puta me veas y tú que lo seas.
Quien te quiere, te aporrea.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
Quien no tiene plata, no compra corbata.
Lo bello es difícil.