La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Se sincero y honesto siempre.
La honestidad es un vestido de oro
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Siempre ayuda la verdad.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Juramento, juro y miento.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Quien no miente no viene de buena gente.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Boca de verdades, cien enemistades.
Alabanza propia, mentira clara.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.