En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Cada uno tiene su alguacil.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Medico curate a ti mismo.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
El vivo a señas y el tonto a palos.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Novia para siempre, mujer para nunca.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
La costumbre vence a la ley.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Cada uno es artífice de su ventura.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Desee bien, sea bueno.
Deja al menos un huevo en el nido
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Cada palito tiene su humito.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Cada balanza tiene su contrapeso.
A cada paje, su ropaje.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.