A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Eso son otros veinte pesos.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Vale más tener que no desear.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Un ten con ten para todo está bien.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
No solo de pan vive el hombre.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
A la vejez, dinero y mujer.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
De los escarmentados nacen los avisados.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Hoy por ti, mañana por mí
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
El que da, recibe.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Date buena vida, temerás más la caída.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Ser lento en dar es como negar.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.