A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
En casa del que jura, no faltará desventura.
Confía en lo que ves
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Chico bache y grande caída.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
El vino no tiene vergüenza.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
La vida es un deber a cumplir
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
El ojo quiere su parte
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Buen lector, mal escribano.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Quien vende barato vende doblado.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Feo, pero con suerte.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.