Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Enójate pero no pegues.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Hablar en plata blanca.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Le quedo como anillo al dedo.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Amor forastero, amor pasajero.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Cuando te den, da.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
La pobreza ha sido y es, peor que la hijueputez.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Hacer buenas (o malas) migas.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Quien desprecia, comprar quiere.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
A bien se llega quien bien se aconseja.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
El daño hecho no tiene remedio.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
A cazuela chica, cucharadica.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.