El dueño de la casa es el criado del huésped.
Al son que me tocan bailo.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Esposa mojada, esposa afortunada
Males comunicados, suelen ser remediados.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
El que muda de amo, muda de hado.
Más merece quien más ama.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
De los celos, se engendran los cuernos.
Por unos pierden otros.
Bonito era el diablo cuando niño.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Casa de Dios, casa de tos.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
A tal amo tal criado.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
En cada casa, un solo amo.
Asno de dos, válgale Dios.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Cada mochuelo, a su olivo.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Bien ora quien bien obra.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Abogacía, que una boga y otra cía.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.