La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Pa' todo hay fetiche.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Burlas que son veras, otro las quiera.
A la vejez aladares de pez.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Mal me huele, quien mucho huele.
Hacer buenas (o malas) migas.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Rey nuevo, ley nueva.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
De luengas vías, luengas mentiras.
Aire gallego, escoba del cielo.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
A la hija muda, su madre la entiende.
Va como honda que lleva el diablo.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
A persona lisonjera no le des oreja.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Obras vea yo; palabras, no.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Al son que te tañan, a ése baila.
Según es el dinero, es el meneo.
Más vale maña que fuerza.
No te asombres por poca cosa.
Lo que ha de ser, va siendo.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
A pan ajeno, navaja propia.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
La sola bravata, no hiere ni mata.