El que se va no hace falta.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Indio comido, puesto al camino.
Hijo descalostrado, medio criado.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Quien baila, de boda en boda se anda.
No hay don sin din.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
No dejar títere con cabeza.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
No muevas lo que esté bien.
Espinacas, cómelas mientras las haya.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
El lo que se pierde, se aprende.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Donde uno piensa, otro sueña.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
Al potro que le alabe otro.
Calumnia, que algo queda.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Al asno lerdo, arriero loco.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.