En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Lo quiero, para ayer.
Faldas largas, algo ocultan.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
El comer, es maestro del beber.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Jodido pero contento.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
A la fuerza ahorcan.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Un yerro, padre es de ciento.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
Caer es más sencillo que levantarse.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
El comer y el cagar, con reposo se han de tomar.
A buen señor, buena demanda.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Para atrás ni para coger impulso.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Es mejor callar que con tontos hablar.
La lengua queda y los ojos listos.
Donde manda el amo se ata la burra.
Para conservar amistad, pared en medio.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.