No da quien tiene, sino quien quiere.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Enero y Febrero desviajadero.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Aseada aunque sea jorobada.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Dan darán, dicen las campanas.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Hay que poner remedio a tiempo.
Oír como quien oye llover.
Fácil es recetar, difícil es curar.
El perezoso siempre es menesteroso.
A buen amo, mejor criado.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
El trabajo por la mañana vale oro.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Buen comer, trae mal comer.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Sacar la brasa con la mano del gato.