Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
Zapato que aprieta, no me peta.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Loro viejo no da la pata.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Para todo perdido, algo agarrado.
El que está bien no para hasta que se pone mal.
Si me quebré el pie fue por mi bien.
Molino que no muele, algo le duele.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
El mal de tonto, no tiene cura.
Ama de cura, puta segura.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Cada bota huele al vino que tiene.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Con salchichón, siempre es ocasión.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Piedra que rueda, no crea moho.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Patada de yegua no duele.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Mala hasta vieja la zangarilleja.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Ojo por ojo, diente por diente.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Del viejo el consejo.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.