A falta de reja, culo de oveja.
Cojo con miedo, corre ligero.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
A mala leña un buen brazado.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Abuso no quita uso.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
A dineros dados, brazos quebrados.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Bendita la casa que a viejos sabe.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Un mal pequeño es un gran bien.
A buen amigo buen abrigo.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
El Diablo no se harta de romper suelas.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
El perro viejo no ladra sin razón.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.