En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Al mal dar, tabaquear.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
A pan duro, diente agudo.
En cada tiempo, su tiento.
A cada paje, su ropaje.
A capar se aprende cortando cojones.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
El mono vestido de seda mono se queda
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Cabra coja, mal sestea.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
La ciática no se cura, con cualquier barata untura.
El buen cirujano. opera temprano.
A un fresco, un cuesco.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
El ternero recental no teme al tigre.
Antes encontrarás burro con cuernos que amigo perfecto.
Al potro y al niño, con cariño.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Cabeza grande, talento chico.
Can que mucho lame, saca sangre.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Limando se consigue de una piedra una aguja
A ojo de buen cubero.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Precaverse contra un posible percance.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
El avariento nunca está contento.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
Da asistencia y cariño donde se necesite.