Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Jamás digas: nunca jamás.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Lo que no está prohibido está permitido.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
En mediado Noviembre, si no has sembrado, no siembres.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Obra acabada venta aguarda.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Después del gusto, que venga el susto.
La ocasión llega, llama y no espera.
Paga adelantada, paga viciada.
Dame dineros y no consejos.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
A la mujer casada, no le des de la barba.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Castaña la primera y cuca la postrera.
El que corre mucho se cae de panza y el que no corre no alcanza.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Gato enratado no quiere pescado.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Una golondrina no hace verano.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
No se pierde lo que se dilata.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Pan y vino y carne, a secas.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.