La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
A falta de trigo, venga centeno.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Dios es más grande que el mundo.
Los casados, casa quieren.
En hacer bien nunca se pierde.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Puro MAGAPA (Mal Aliento, Golpe de Ala y Pie de Atleta)
Nunca llueve a gusto de todos.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
El placer puede fundarse en la ilusión, pero la felicidad reposa sobre la verdad
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Hay más tiempo que vida.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Educación y pesetas, educación completa.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Un deber fácil no es un deber
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Unos por otros, la casa sin barrer.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Burro cansado, burro empalmado.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
El harto no se acuerda del ayuno.
El dinero del juego muchos lo tienen, pero pocos lo retienen.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Oír como quien oye llover.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.