El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Donde lo hay, se gasta.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
La buena vida no quiere prisas.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Quien menos procura, alcanza más bien.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Más vale una imagen que cien palabras.
La mejor palabra es la que no se dice.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Cántaro roto para tiesto vale.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Le debe a cada santo una vela.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Ojo al Cristo que es de plata.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Más querría un dinero que ser artero.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Llenarle la cuenca a alguien.
El tiempo aclara las cosas.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Hable el sabio y escuche el discreto.
A ruin, ruin y medio.
El que es sabio nunca enceguece.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
El que trae , lleva.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
A tal puta, tal rufián.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Juego y paseo, solo para recreo.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
El que paga mal, paga dos veces.