Madre acuciosa, hija vagarosa.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
La suavidad domina más que la ira.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Todo tiempo pasado fue mejor.
La práctica vale más que la gramática.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Hay ropa tendida.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Esto es pan comido.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Donde hay nobleza, hay largueza.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Arrieros somos y en el camino andamos.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
A buen amigo buen abrigo.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Es pan comido.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Agarrando aunque sea fallo.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
A quién le dan pan, que llore.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
El que nada duda, nada sabe.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
La suerte está echada.
Cada día trae su propio afán.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
La buena lectura, alivia la tristura.