Las mujeres quieren ser rogadas.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
Alegría, belleza cría.
Pocas palabras son mejor.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Alabanza propia, mentira clara.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Para buena vida, orden y medida.
Buena razón quita cuestión.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Llave puesta, puerta abierta.
Jodido pero contento.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Mejor precavido, que arrepentido.
Un buen día nunca se olvida.
El que no mira, suspira.
La larga visita la alegría quita.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
La alegría alarga la vida.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Lo que se da no se quita.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.