En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Teta de noviciado.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Nadie nace maestro.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Quien bien ata, bien desata.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Quien mocos envía, babas espera.
El que habla es el que peca.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Callando el necio, se hace discreto.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
Quien hace preguntas no es tonto.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
No conviertas en amigo al que has vencido
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Pan tierno, casa con empeño.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
¡A darle que es mole de olla!
Amor con hambre, no dura.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
El yerro encelado, medio perdonado.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.