El que necesita, te visita.
Nunca te apures para que dures.
Fruto vedado el más deseado.
Quien primero viene, primero tiene.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
A escote nada es caro.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Buena vida, padre y madre olvida.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Lo quiere como la mula a la carreta.
No dar ni recibir, sin escribir.
Árbol que no arraiga no crece.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Padre diestro, el mejor maestro.
Marido celoso, viejo mañoso.
No hay oficio como el de alfarero, que de barro hace dinero.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Ojo por ojo y diente por diente.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Más perdido que un moco en una oreja.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Sueño sosegado no teme nublado.
Un espejo no sabe ser embustero.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Quien bien quiere, bien obedece.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
El que paga mal, paga dos veces.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Panza llena, quita pena.