Vale más buena cara que un montón de halagos
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Malo es quien es bueno por interés.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Promete poco y haz mucho.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Honra merece el que a los suyos se parece.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Nadie es sabio en todas partes.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Indio con puro, ladrón seguro.
Sin puta y ladrón no hay generación.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Cada cual a lo suyo.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Gente de navaja, poco trabaja.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Para vos me peo y para otro me afeito.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Al ausente, por muerto le da la gente.
El hambre es el mejor cocinero.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Quien amaga y no da, miedo ha.
El que calla, no dice nada.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.