Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
La vida es grata, a quien bien la acata.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Para todo perdido, algo agarrado.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
A un traidor, dos alevosos.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Si no existiera la gente común tampoco existirían las personas extraordinarias.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Humano es el errar y divino el perdonar.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Cada hombre deja sus huellas.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
El amor no se mendiga, se merece.
El que más puede, más aprieta.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.