Dios ayuda al que mucho madruga.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
El más cuerdo, más callado.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
No comerá mucho quien come mucho.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
El que deja una herencia, deja pendencias.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Los celos son el amor propio de la carne
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
A cabrón, cabrón y medio.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
El sol sale para justos y pecadores.
Agrandado como alpargata de pichi.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.