No ofende quien quiere sino quien puede.
Está como abeja de piedra.
Comprar al pobre, vender al rico.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Don Din nunca parece ruin.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Muchos pocos hacen un mucho.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
El ignorante al ciego es semejante.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Mucha carne, moitas enfermedades.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Los justos pagan por pecadores.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
De barriga gigante, pedo retumbante.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Jornal adelantado, brazos quebrados.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.