Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
El borracho, de nada tiene empacho.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
De ninguno seas muy compañero.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Hasta el final nadie es dichoso.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
El que es pendejo ni de dios goza.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Buen pedidor, mal dador.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
La gente agradecida es gente bien nacida.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
El Santo más milagrero es, San dinero.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
El que calla, otorga.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Flaco hombre, mucho come.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
A chico caudal, mala ganancia.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
Da asistencia y cariño donde se necesite.