Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Gato que no caza, ¡qué pinta en casa!.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Perro que ladra, guarda la casa.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
La belleza más divina, también defeca y orina.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
A cada puerta, su dueña.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Pájaro que huye, no hace daño.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
No gastes pólvora en gallinazos.
Un alma sola, ni canta ni llora.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
A bestia comedora, piedras en la cebada.