A largos días, largos trabajos.
Intimidades, solo en las mocedades.
O errar o quitar el banco.
Obremos a no ver, dineros a perder.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Hablando nos entendemos.
A fullería, cordobesías.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
A marido ausente, amigo presente.
También los secretarios echan borrones.
No saber de la misa la media.
Cacarear y no poner, bueno no es.
A la par es negar y tarde dar.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Errar es humano.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Cazador, mentidor.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Buenas razones cautivan los corazones.
Dar la callada por respuesta.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
El yerro encelado, medio perdonado.
Tras el vicio viene el lamento.
Cazador con levita, quita, quita.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
A flores nuevas, afeite perdido.
A malos ratos, buenos tragos.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
A lo que no puede ser paciencia.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
A misa, no se va con prisa.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Hechos son amores y no buenas razones.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Trato es trato.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Ocasión perdida, para siempre ida.
El santo ausente, vela no tiene.