Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Ni lava ni presta la batea.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Dale con que la abuela fuma.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Como poroto de la chaucha.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
Si no dejas de esculpir, lograrás tallar obras de metal y piedra.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Manos blancas no ofenden.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Calle mojada, caja cerrada.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
No hay peor tienda que la vacía.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.