Quien se va, vivo y muerto está.
La envidia es una mala consejera.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
El que es buen gallo en cualquier gallinero canta.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
El que la deba, que la pague.
El que no te ama, burlando te difama.
Al pino por donde vino.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Cada necio quiere dar su consejo.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Mucha flor en primavera, buen Otoño nos espera.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Del joven voy, del viejo vengo.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Primero la firmita y luego la camita.
Burro que piensa bota la carga.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Quien huelga no medra.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
La voz del asno no pasa del tejado.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.