El agradecido demuestra ser bien nacido.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Suegra y sin dinero, al brasero.
La necesidad es la madre de la imaginación.
A quien vela, todo se le revela.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Lo quiero, para ayer.
Llora tus penas y deja las ajenas.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Caridad y amor no quieren tambor.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
Hay que poner tierra de por medio.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Estoy como gallo en corral ajeno
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Mientras puedes estar sentado, no estés levantado.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
A casa de tu tía, entrada por salida.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Dádiva forzada no merece gracias.
Del lunes la luna es buena.
De mercader a ladrón, un escalón.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.