Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
A la mujer brava, la soga larga.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
Favor con favor se paga
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
La virtud es de poco sueño.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
El que necesita, te visita.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Puso pies en polvorosa.
Tú no llevas vela en este entierro.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Este es el hombre de la Paula Pasos.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que los aguante.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.