De los hombres se hacen los obispos.
El que no corre, vuela.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
El que nada tiene, nada vale.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
El ojo quiere su parte
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Gallina vieja da buen caldo.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Mano lavada, salud bien guardada.
Donde hay caridad, hay paz.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
A Dios, lo mejor.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Te conozco, pajarito.
Yegua cansada, prado halla.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Para San Vicente, enero pierde un diente.