Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
El buen vino resucita al peregrino.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
A buen capellán, mejor sacristán.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
No todo el que trae levita es persona principal
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Échale guindas al pavo.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Un protector es como un manto.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
De esa manera, mi abuela.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Santo Tomé, ver y creer.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
A barba muerta, poca vergüenza.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Tenés cola que te machuquen.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
La Luna de Enero y el amor primero.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Madre hay una sola.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.