La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Palabra de cortesano, humo vano.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
Desdichas y caminos hacen amigos.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
La fuerza no es un remedio
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
La naturaleza proveerá.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Ojo por ojo y diente por diente.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Caldera observada no hierve jamás.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Casa hecha y mujer por hacer.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
A padre avaro, hijo pródigo.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
El amor no se mendiga, se merece.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.