En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
En la amistad, quien más da, menos recibe
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Empezar con buen pie.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El sueño es alimento de los pobres.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
La familia pequeña, vive mejor.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Muerte no venga que achaques no tenga.
A enemigo que huye, puente de plata.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Pobre pero honrado.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Dame gordura, darte he hermosura.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Atrás viene quien las endereza.
De tal palo tal astilla.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Llenarle la cuenca a alguien.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
La muerte no anda en zancos.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
El amor entra por los ojos.
Remendar y dar a putas.
Hablara yo para mañana.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla